martes, 25 de diciembre de 2018

La piel de Irlanda, de Isabel Verdú



Por fin puedo presentaros a mi criatura literaria: La piel de Irlanda, que forma parte del catálogo de Verbum y se puede comprar online o solicitar en librerías.

Ha sido un trabajo de muchos años y mucho esfuerzo, pero por mi parte ya lo doy por acabado. He llegado a donde había que llegar, ni más ni menos. Ahora Amalia está a vuestra disposición, si queréis acompañarla en su viaje. La criatura ya es vuestra y no mía. Eso sí, si viajáis con ella, estaré encantada de recibir noticias sobre vuestra aventura.

Os hago un pequeño espoiler del principio de la novela:

Apenas han pasado unos meses de todo ello, pero juraría que aquella persona no era yo, sino otra persona u otra vida. Si algo recuerdo es la sensación permanente de no estar en el sitio ni en la hora adecuados. Que todo esto se detenga, ojalá no sea sino una novela, me decía a menudo, corazón al galope. Pero el caos invadía la trama, los personajes carecían de una jerarquía clara, y todo parecía agitado, difícil, oscuro. 

Aquel mismo día había empezado como siempre en la oficina: unas horas de trabajo sosegador a primera hora, esta vez corrigiendo traducciones para l’Ajuntament de Barcelona en vistas al próximo Sant Jordi. Pero, avanzando la mañana, todo comenzaba a complicarse con los exabruptos de unos que se sentían explotados, otros que relataban las últimas discusiones con sus hijos adolescentes, hasta que el trabajo se iba alargando como un chicle sin sabor y se iba haciendo cada vez más ingobernable y tedioso. Callaos todos, pensaba, ya solo deseo dejar de oíros cuanto antes, acabar e irme. Pero los acontecimientos se abalanzaban hacia mí como si no me fuera posible elegir, como si un tanque corriera precipitadamente a mi encuentro y no me quedara otra opción que doblegarme.

¡Buen viaje hacia otra piel, la piel de Irlanda!

jueves, 20 de diciembre de 2018

"Ellos", de Francine du Plexis Gray

Hoy he publicado en el Heraldo esta reseña sobre una lectura que me ha resultado apasionante. ¡Os la recomiendo!


lunes, 10 de diciembre de 2018

De infancias, maternidades y deseos

Hoy he publicado en la Revista de Letras este artículo sobre "La primera mano que sostuvo la mía" de la irlandesa Maggie O'Farrell, que os recomiendo mucho.


Comienza así:

Si un libro consigue sumergirnos en las aguas profundas de la maternidad y la primera infancia, sin por ello obviar las complejidades de la vida en pareja y de la vocación artística, ese es el libro de Maggie O’FarrellLa primera mano que sostuvo la mía.

http://revistadeletras.net/ofarrell-el-abismo-de-la-maternidad-y-el-deseo/



jueves, 22 de noviembre de 2018

Vila-Matas impone su suerte (segunda edición)

Hoy he publicado este artículo sobre la segunda edición de la maravillosa antología de artículos de Vila-Matas. Y el propio escritor ha querido hacerla figurar en su blog aquí.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Mi primera entrevista: Joan Garcia-del-Muro Solans

Aquí os presento mi primera entrevista, como mi primera colonia chispas. Ha sido un reto y un placer poder entrevistar al filósofo Joan Garcia-del-Muro Solans


La encontraréis completa en la revista KOPEK, aquí:

Goodbye veritat (editorial Pagès) és el darrer assaig de Joan Garcia del Muro (Lleida, 1961), un llibre davant el qual és difícil restar indiferent i que convida al debat. Per sort nostra, hem tingut l’oportunitat d’assistir a la presentació del llibre i posteriorment hem pogut conversar amb l’autor per desgranar algunes de les qüestions que ens han semblat més suggestives.
Si un tret caracteritza Joan Garcia del Muro és la modèstia existencial, unida a la generositat intel·lectual. Així doncs, més que com a filòsof s’autoqualifica com a “professor”; diu que escriu sobretot pensant en els alumnes, i es refereix a la seva obra filosòfica com a “llibrets” “que giren sempre entorn del mateix”. Ara bé, a banda d’exercir la docència a l’Institut Obert de Catalunya i a la Universitat Ramon Llull, ha publicat més d’una desena d’assaigs, molts dels quals sobre la contemporaneïtat, i ha guanyat vuit premis; els darrers, el Premi Joan Fuster d’assaig 2016 per Soldats del no-res i el Premi Josep Vallverdú 2017 per Goodbye, veritat. Amb el posat de qui dubta i escolta sempre abans d’afirmar res categòricament, la seva actitud vital i intel·lectual sembla nodrir-se del llegat de Sòcrates quan deia que “la veritable saviesa està en reconèixer la pròpia ignorància”. No és casual que, precisament, l’interès dels seus llibres rau no només en la qualitat de la documentació i la discussió filosòfica, sinó en la seva capacitat d’apel·lar el lector i convidar-lo a llegir l’actualitat amb un prisma de reflexió crítica.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Día de los difuntos



En el día de los difuntos no puedo dejar de pensar en mi difunta más añorada, la padrina.
Cuando alguien se va lo peor no es asumir que se ha ido, que ya es difícil, ni pensar en los momentos compartidos del pasado. Depende del día puede hasta verse como una gran riqueza que nos acompaña, como aquello insustituible e imborrable de esa persona en nuestra memoria.
Lo peor es pensar en los diálogos que ya no van a tener lugar. La nostalgia del futuro.
Bajo la luz del día, el recuerdo de la padrina es una presencia indeleble, motor y fortaleza.
Pero cuando el día llega a su fin, al caer la noche, he pensado en cómo me gustaría irla a ver otra vez, explicarle las últimas gracias de mis hijas y que sonriera  con benevolencia; comentarle mis últimas actividades y que moviera la cabeza con la aceptación incondicional que solo puede tener una abuela. Ver su mirada despierta cada vez que le contaba historias diversas de conocidos, le interesaba tanto conocer cómo vive,cómo siente la gente hoy, qué preocupaciones tiene, siempre me acababa diciendo estoicamente que cada uno hace lo que puede... y que ella podría haberlo hecho mejor. Recibir esa sonrisa con la que nos abrazaba cada vez que nos despedíamos, como si quisiera aprehendernos bien por si esa vez era la última, y cómo insistía siempre en asegurarnos lo bien que lo hacíamos todo, como si deseara que nunca tuviéramos los remordimientos de ella. Escuchar sus historias de cuando era niña, de cuando iba a dormir con su abuela para que no estuviera sola, de cuando ofrecieron unos huevos fritos a aquellos militares, muertas de miedo, o cuando su hijo le acercaba una silla para que lo amamantara.
La echo tanto de menos que me arrepiento de no haber grabado, no haber anotado todo cuanto nos decíamos. Aunque quién sabe si tendría hoy sentido consultar ese material o quedaría como material de derribo que nadie se atrevería nunca a tocar.
En el día de los difuntos, quiero mantener su memoria viva. Tal vez lo mejor que podría hacer es no dejar nunca de hablar con ella. Tal vez estas líneas de hoy podrían ser el principio de algo.

Ja sé, padrina, ja sé què em diries ara després de llegir aquestes línies.

martes, 30 de octubre de 2018

Una frivolidad escalofriante




Angelika Schrobsdorff (Friburgo 1927 – Berlín 2016) ya nos había sorprendido con Tú no eres como otras madres (también publicada por Periférica y Errata Naturae en 2016), novela en torno a las andanzas de una mujer carismática en la Alemania de Hitler. Pero la nueva novela Hombres (en realidad la primera publicada en vida de la autora) no se queda corta en el cumplimiento de las expectativas generadas. Por su título podríamos pensar que se trata de una novela frívola. Y ciertamente hay un componente de frivolidad en la historia; la misma estructura viene a ser una retahíla de las diferentes conquistas amorosas que jalonan la trayectoria de la protagonista, desde la adolescencia a la edad madura. Cada capítulo es constituido por el encuentro con un personaje masculino, y en ellos aparecen reflejados todos los tipos: el joven idealista, el capitán pragmático, el artista bohemio…, todos ellos creíbles y configurados desde sus contradicciones. Además, cada capítulo se lee como una novela en sí, con sus antecedentes, su estado anímico, su tensión narrativa, el desarrollo previsible en su qué pero no en su cómo, el final ineluctable aunque ignoremos el por qué. Ahora bien, más allá de las vicisitudes en que acompañamos a la protagonista, y de lo trepidante de la prosa, si algo hace a la novela extraordinaria es la relación de aquello que se cuenta respecto al contexto y el original punto de vista narrativo.
El contexto en que se sitúa la novela no es otro que el de la Segunda Guerra Mundial y posguerra la entre Alemania y Bulgaria. Ya habíamos seguido en Tú no eres como otras madres el destino de una mujer alejada de los convencionalismos burgueses, y que erigía su libertad afectiva y su pasión artística como motor vital en el Berlín borrascoso de los años 30. La novela finalizaba con la huida de la mujer de origen judío junto a su hija pequeña. Aquí, en Hombres, los personajes son similares, y sospechamos parcialmente autobiográficos, pero el foco ahora reside en la hija, Eveline, mientras que la madre queda en un segundo plano. En medio de una situación de miseria y desamparo, entre una Bulgaria paraíso de acogida de judíos y lugar de paso del ejército soviético, y el gris Berlín de la posguerra, la adolescente, en vez de inclinarse hacia la austeridad y la resignación, se aferra a los placeres de la vida, al amor y a los bienes materiales, con un frenesí igual a su desarraigo. Y de hecho, paradójicamente, a medida que la desgracia la asola con mayor intensidad (a través de la enfermedad de la madre, de la deportación de la hermana), más se exacerba su egoísmo y su volubilidad, como si temiera no poder asumir la dureza de la existencia que la rodea. Así, la protagonista no ceja en su carrera frenética hacia la libertad, que la conducirá a un callejón sin salida, atrapada por el dominio de los hombres, a los que ha cedido todas sus esperanzas. En cuanto al punto de vista narrativo, resulta hipnótica la fusión de frescura e ironía en un relato en que se compaginan dos perspectivas: la de la Eveline atolondrada y anhelante de la juventud  y la de la Eveline madura que se insinúa entre líneas y muestra la frialdad despiadada del entomólogo en el enfoque las veleidades del yo joven. En suma, se trata de un relato escalofriante, de una construcción narrativa capaz de conmover y atrapar al lector, que acompaña a la protagonista en una huida hacia adelante que no cesará hasta conocer el auténtico amor al prójimo y emerger al fin de su crisálide.

* Esta reseña apareció publicada en el Heraldo de Aragón el jueves 25 de octubre de 2018.