martes, 29 de mayo de 2018

Laura Freixas: la voluntad de la escritura




La nueva entrega de los diarios de Laura Freixas en sus años de consolidación literaria resulta estimulante. Se lee con creciente interés, casi como una novela, acompañando a la protagonista en sus ansias: ¿logrará compaginar su vida familiar con la vida profesional y con su vocación literaria? Más concretamente aún, ¿logrará al fin publicar su novela? Y, como deseos que se leen en sordina, ¿logrará tener su segundo hijo?,  ¿conseguirá limar las diferencias latentes con el marido?
Más allá de ello, nos sumergiremos con placer maligno en el mundo literario y sus entresijos. Conoceremos las poses, vestimentas, habitáculos y manías de los escritores con los que se relaciona la protagonista; descubriremos las rivalidades y oportunismos en concursos y publicaciones; percibiremos los diversos colores con que puede recibirse el rechazo editorial. También disfrutaremos de ciertas complicidades literarias como las que se dan con Trapiello o “Mempo”. Por otro lado, también seremos testigos de numerosas lecturas y cuanto se extrae de ellas: como la rareza “baobab” de Chacel, lo sensual en Umbral, la narración de un destino en Smart. Aquí se produce en paralelo la búsqueda de modelos literarios y el análisis de las huellas textuales de género, si bien se incide que lo importante no es juzgar sino observar.  También en el diario nos saldrán al paso sutiles descripciones de paisajes diversos, tanto de sus excursiones por el Maestrazgo o Palencia, como viajes a París o El Cairo. 
Es cierto que se transluce cierta condición privilegiada en la autora, tanto por su situación económica como por la familia de origen y su red de contactos en la vida literaria. Y no podremos evitar cierta envidia al comprobar cuán activa vida de encuentros, viajes y excursiones en soledad o en pareja puede llevar a cabo. Ahora bien, Freixas es consciente de estos privilegios, y tampoco desea alardear de ellos. Pero ello no es óbice para que atraviese las mayores angustias cuando se ve humillada en el ámbito en que desea destacar. De hecho, el mayor mérito de estos diarios es el ahondamiento psicológico y moral de la autora en sus propios sentimientos, sin falsas complacencias ni modestias. Admite en repetidas ocasiones su envidia por los seres que triunfan, su fobia al fracaso, y todas las batallas que debe librar por ello. Y el psicoanálisis se observa como el arma que le ayuda a pasar de la confusión a la claridad. En fin, a lo largo de las páginas somos testigos del nacimiento de una identidad como escritora y una firme voluntad por escribir y por “llegar” aunque “nadie está deseando que uno escriba”. Quizás solo se echa a faltar un relato un poco más prolijo respecto a las contradicciones entre su yo maternal y su yo literario. Como si el tema del diario fuera más bien la construcción del yo escritor pero hubiera un temor a que la hija fagocitara las ambiciones de la autora, y esta aparece mencionada a menudo, como imagen de la felicidad, pero con brevedad, y no parece un impedimento para la carrera literaria de su madre, con excepciones muy contadas (como cuando está enferma).
Sí hallaremos una reflexión extensa sobre la maternidad en términos generales y resulta de actualidad cuando, lejos por igual de la maternidad intensiva como de la maternidad arrepentida, aboga por una maternidad que no pretenda ser un “deus ex machina” que todo lo soluciona; que sea “humana, no divina ni animal”. La maternidad está presente, y ejerce de manto de dicha, pero la no es lo que salva. Lo que salva es la literatura. Leyendo “Todos llevan máscara”, en fin, se siente el ímpetu de mirar más adentro en los deseos y sentimientos ocultos y atreverse a llevar adelante el propio destino.

Laura Freixas: Todos llevan máscara. Diario 1995-1996
Errata Naturae, 2018 

Esta reseña apareció en el Heraldo el 26 de abril de 2018

martes, 8 de mayo de 2018

Luces y letras de Alicante


Estuve recientemente en Alicante en ocasión del XV Congreso de la asociación Aleph, asociación que promueve el intercambio intelectual y la actividad cultural entre doctorandos españoles. Quise contribuir con un texto que aúna las experiencias artísticas de Enrique Vila-Matas y Miguel Ángel Hernández,cuestión que ya de por sí me había de provocar un placer inenarrable, valga la paradoja.
Ahora bien, no esperaba que en el congreso se hablaría de tantos temas apasionantes: la rebeldía estética y metafísica, la influencia de la Escuela de Frankfurt en cierta escritura, la posibilidad de calibrar el efecto emocional que la lectura efectúa en el lector,  la performance poética en nuestros días, la batalla del editor independiente actual, etcétera.
Tampoco esperaba el dinamismo y arrojo de los organizadores: Jaime Oliveros, Ignacio Ballester, Nuria Lorente y los demás.  Debería ser lo habitual, pero esta vez viví como nunca una horizontalidad en los diálogos (dentro y fuera de las mesas) y un auténtico interés por el otro que debería ser condición sine qua non en todo evento universitario (o extrauniversitario). Además, el arte como creación viva quedó también muy presente y portenciado en el encuentro. Prendada quedo de Aleph y adopto el compromiso, como mínimo, de estar pendiente de sus futuros pasos.


Además, el encuentro de Aleph me dio la ocasión de participar por primera vez en un concurso de tuiteratura que hablara sobre rebeldía literaria. Ese sugerente marco me daría la idea de llevar al extremo la imagen del Twitter como telaraña donde encontrar almas gemelas...o más bien lo contrario. Fue un gusto y un placer participar ser nombrada ganadora con este microrrelato:

Vivían solo para retwittearse. El entusiasmo era mutuo al enlazar artículos a cual más comprometido. Cada vez que se retwitteaban imaginaban un mundo más completo y justo. Un día quisieron encontrarse. Y no existían. Cada uno era el algoritmo de sí mismo.




En fin... ¡Gracias!

 


De Alicante me llevo
el ocre de las palmeras
montes sedientos y eternos a lo lejos
   esperanzas nuevas y nunca
 abandonadas
me llevo cien sonrisas disponibles
literatura hecha experiencia del aire y paseo.

En Alicante
hay también rutas
escondidas en la noche

donde juegas a estar y no estar
al unísono.

Me llevo la melodía sincopada
los compases a contratiempo
de pasos propios y ajenos.


Me llevo mi junventud sin envases
ni reservas
agazapada a la espera.

En Alicante reencuentras un reto y una esencia.


Me llevo un trayecto de flemática cadencia en tren de tierra




Me llevo un regreso meteórico en tren de aire
mi libertad vuelta ímpetu que recuerda hacia lo nuevo

ingravidez valerosa

raíles inivisibles que devuelven al punto
donde se trenzan todos los círculos.

viernes, 27 de abril de 2018

Recomanacions més enllà de Sant Jordi

Aquests són els llibres que vaig recomanar per Sant Jordi per a la llibreria Vapor Vell, referent fonamental del llibre a Premià de Mar.

* L'article al Web es pot llegir aquí: De la narrativa a l'assaig




D’entre la selva de llibres que tenim per llegir, és molt difícil triar, però recomanaré una mica de narrativa per gaudir de les històries i una mica d’assaig per pensar sobre els nostres temps, que mai no està de més:

Heu llegit la saga d’Elena Ferrante “Dues amigues”? L’autora italiana, sigui traduïda al català o al castellà us apassionarà… Els camins de dues dones que es creuen i es descreuen des de la infància fins a la maduresa estan plens d’interès i emocions: no podreu parar de llegir des que comenceu.
Als llibres de Ferrante hi ha autenticitat. Podrem copsar la complexitat del destí de dues vides, amb els seus sotracs, els seus dubtes, les seves contradiccions, les ambicions i els amors i com es van reorientant al llarg de les diverses edats.

Heu llegit algun llibre de la Tina Vallès? La nostra autora premianenca (mig barcelonina) més guardonada (Premi Anagrama de Narrativa 2017) val la pena ser llegida. Recomano especialment el recull de relats “El parèntesi més llarg” (2013), un conjunt de relats sorprenents en relació a la vida quotidiana, com una dona a punt de parir o una urgència per depilar-se a punt d’una cita romàntica. La Tina Vallès té un ull ple d’humor i poesia que us encisarà. També recomano molt “La memòria de l’arbre”, un relat sobre la relació entre un net i un avi que es llegeix amb facilitat i delícia alhora.

Pel que fa a l’assaig, us vull parlar de dos autors que al meu entendre reflecteixen el tipus d’assaig avui en dia és més necessari, i de lectura accessible i fructífera:

La Marina Garcés és una filòsofa que viu a cavall entre Saragossa i Barcelona i té un plantejament de l’actualitat ple d’energia combativa i alhora de clarividència. “Nova il·lustració radical” (2017) és un petit llibre que convida a combatre els tòpics derrotistes de la cultura actual i confiar en un nou humanisme on els ciutadans siguin presències actives i amb veu pròpia, que desconfiïn de les idees que ens venen massa donades. Ara acaba de publicar “Ciutat princesa” (2018), que tampoc té desperdici.

Joan Garcia del Muro: filòsof lleidatà i professor a la URL i l’IOC, combina el seu rigor en analitzar l’actualitat filosòfica i cultural amb la seva capacitat didàctica i divulgativa. No tenen pèrdua “Com ens enganyem” (2007) -que posa en dubte la manera con se’ns informa a l’actualitat- i “Soldats del no-res” (2017) -que ataca els prejudicis regnants en torn a la Yihad-. Molt aviat es publica “Good-bye veritat” (Ed. Pagès), un apassionant assaig sobre  el cul-de-sac on ha arribat el concepte de veritat a la filosofia i al món actual i les terribles implicacions ètiques que això pot tenir.

sábado, 31 de marzo de 2018

Frasco de esencias vacacionales



I.

Volver a los lugares en que has sido feliz.

En el crepitar de la noche
-refulgen las olas a lo lejos-
los viajes se yuxtaponen 
en un tiempo único.

Más allá del vidrio
de la copa que se vierte generosa
-voces agudas revolotean cerca-
la emoción también crepita

Aquí ya no importa nada .

La sonrisa abarca del cielo al suelo
antes y ahora.
Estamos aquí.
Somos.

II.


La libertad
se construye paso a paso
entre cuatro
siguiendo la extensión del mar.
 
Y todo el futuro es presente
aire en la cara
oleada
de presencias
horizonte de tierra y agua.
Dejarse llevar
por lo que es,
dejarse soñar
por fabulaciones
de gatos y sirenas.
Reencontrar la caricia inextinguible
del cuerpo y el instante.

 III.

Extensión del tiempo reposado.
Luminosidad del cielo 
inmenso.
Oquedad de esta planicie
deshabitada y completa.
 
Este momento se confabula por lo sencillo
de estar aquí juntos
en un movimiento infinitesimal

todo está detenido
y todo cabe en perfección esférica
 desde ahora y para siempre.

viernes, 2 de febrero de 2018

El club de los mentirosos: un paraíso antiheroico



“El club de los mentirosos” se publicó en Estados Unidos -con gran éxito- hace más de veinte años (en 1995) pero no se ha dado a conocer en español hasta ahora, a través de la espléndida traducción de Regina López Muñoz para Errata naturae. Ahora bien, la novela se lee con inmensa frescura como si hubiera sido escrita ayer.
Y es que la novela de Mary Karr nos desconcierta ya desde el principio, con el título. Podemos pensar que se hace referencia a una postura de artificio, pero en seguida se muestra un aliento de autenticidad en el relato autobiográfico; después sabremos que “el club de los mentirosos” hace mención a las reuniones del padre con sus amigos, pero pronto vemos que eso no es el centro nodal del relato. En realidad el auténtico centro de gravedad lo compone la relación entre una mujer de letras (la futura escritora) y su excéntrica madre. Dicho tema ha aparecido también en otras novelas traducidas del inglés en los últimos tiempos, como “Me llamo Lucy Barton”, de Elizabeth Strout (2016) y “Apegos feroces” , de Vivian Gornik (2017). En todas ellas sorprende el contraste entre la visceralidad de la madre, ser temible y fascinante, y la inteligencia analítica de la hija, heroína que se acaba construyendo en su madurez a través o a pesar de la relación con su madre. Además, las historias de infancia y juventud conmueven entre miserias, desequilibrios y soledades, a través de una voz confesional magnética. Pero hay una diferencia fundamental: en “Me llamo Lucy Barton” y “Apegos feroces” la historia se construye desde el encuentro presente entre la protagonista ya madura y su anciana madre. “El club de los mentirosos” parece continuar esta misma tradición para engrandecerla aún más , puesto que juega con el registro verdad-mentira mientras persigue los fantasmas familiares y alumbra la historia entera de la familia; en ella descubriremos primero las peculiaridades casi humorísticas del padre y la madre, para poco después ir ahondando en los pasillos lóbregos de una infancia agridulce en una ciudad industrial de Texas y después ir acercándonos al alma compleja de todos los componentes de la familia y sus vaivenes, hasta que sin poder evitarlo nos cautivan para siempre. Hay lugar para la violencia y el escalofrío, pero también lugar para el humor y la evasión. Hay anécdotas, diversión en la noche de Texas donde la niña acompaña a su padre a jugar a las cartas y bravuconear y eso se vuelve su escuela de vida . Hay también desgarro al tratar de entender la insatisfacción perpetua de la madre, sus múltiples matrimonios, sus desvaríos, los exabruptos intempestivos con los que mantiene a raya a los vecinos como esos “¡a tomar por culo!” que pronto aprende la niña. Hay además incluso una suerte de catarsis final en la comprensión de cuanto sucede.
“En el club de los mentirosos”, en fin, la historia atrapa e intriga, por supuesto. Pero la historia no sería nada sin el poder hipnótico de la prosa de Karr, astuta, expresiva y elusiva a la vez: domina con maestría el lenguaje y conduce al lector a su antojo, provocándolo aquí, explicitando lo que no quiere leer, corriendo tras un velo aspectos que se van dibujando muy lentamente por entre las costuras del texto... Mientras el lector continúa leyendo, se divertirá, y a la vez se conciliará con todas sus pequeñas rarezas y las de sus seres queridos, porque el libro no resulta en absoluto moralista, sino que invita a la aceptación y el perdón de todo lo que fluye en el seno de cada familia.

* Esta reseña apareció en el Heraldo el jueves día 1 de febrero de 2017

viernes, 12 de enero de 2018

Algunas lecturas para el cambio de año


Quiero dedicar unas líneas a algunos de los libros que me han hecho los días de este año más felices (y de los que no hubiera hablado antes). En gran parte como memorándum para mí misma para poder asimilarlas y recordarlas mejor.  Y sobre todo como homenaje y agradecimiento a sus autores y editoriales por el buen rato disfrutado. También quiero agradecer el trabajo insustituible de algunos libreros de vocación, como Xavier de Vaporvell (Premià de Mar) o Eva de Portadores de Sueños (Zaragoza), siempre atinados en sus recomendaciones lectoras. Muchos son obras actuales, otros son reediciones o traducciones recientes. Ahí van, con unos breves comentarios a cada una:


Maggie O'Farrell (2016) Tiene que ser aquí (Libros del Asteroide), 2017
A través de la historia de una pareja y su búsqueda del lugar en el mundo, por encima de su pasado (como pareja y por separado) llevamos a cabo la inmersión en un mundo poblado de claroscuros entre Irlanda y Estados Unidos, que penetra en sensibilidades diversas y no resulta indiferente. Maggie O'Farrell hace además alarde de un registro técnico con un gran abanico de posibilidades. Un libro apasionante, sorprendente.








Marta Orriols- Anatomia de les distàncies curtes (Periscopi), 2017

La ópera prima de Marta Orriols, escritora barcelonesa de nueva hornada, es un producto sin duda agraciado. La portada y la colección de Periscopi es de las que invitan a la lectura y presenta un aire desenfadado y moderno. No nos defraudará: Orriols presenta diversas situaciones de la vida moderna enfrentados entre pequeñas desgracias (muertes o accidentes) situaciones tragicómicas de celos o infidelidades. Todo ello haciendo gala de una gran capacidad escénica cinematográfica, y ligereza e ironía no exentas de una profunda sensibilidad.

Alice Munro (1990) Amistad de juventud (Alianza), 2010
Por fin he leído a la gran Munro. No hay que dejarse engañar por el título: Munro no tiene nada de "sensible" a la tradicional usanza que se relaciona a lo femenino (lo sensible, lo delicado...): sus relatos son sagaces, maliciosos, y exploran un alma femenina nada simple ni blanda sino hecha de recovecos, pasiones audaces, envidias y malignidad rabiosamente inteligente. Galería de personajes y situaciones ocurrentes e inolvidables. Una delicia de lectura para poner especias a las vacaciones.


Rosamond Lehmann (1927) A la intemperie (Errata Naturae), 2017
Cercana al círculo de Bloomsbury, si bien su nombre no consta en la primera fila, su prosa resulta tan directa como delicada. En "A la intemperie" seguiremos los pasos de la protagonista de "Invitación al baile". Pasada la virginal adolescencia de la protagonista, nos hallaremos ante el retrato de una mujer joven que debe asumir las consecuencias de su espíritu libre y la vivencia de un amor sin futuro.

Elizabeth Strout- Me llamo Lucy Barton (Duomo ediciones), 2016

Esta novela me sorprendió por lo que tiene de leve, de sutil, de apenas nombrado. Que se alejen de esta lectura quienes necesiten una peripecia concreta o la descripción de unos espacios determinados. Pero si se disfruta sobre todo con la voz narrativa y la forja en sí de la experiencia literaria, esta novela enamora por cómo la protagonista se perfila a sí misma entre sombras y recuerdos y mientras conversa con su madre anciana.

Joan Garcia del Muro- Com ens enganyem (Ed. Bromera), 2007 i Soldats del no-res (Eliseu Climent), 2017.

Todos deberíamos leer a  uno de nuestros filósofos catalanes más brillante y con un don más marcado para la divulgación. En estas dos obras se analizan temas de rabiosa actualidad con una perspectiva filosófica-crítica, desde el análisis de las trampas de la postmodernidad y los disfraces varios que ocultan la verdad. En "Com ens enganyen" se analizan fenómenos diversos como las matanzas de Ruanda o la crisis de los refugiados y de qué manera se nos manipula con los medios de información, así como los intelectuales se resisten a posicionarse. "Soldats del no-res" analiza el perfil de las nuevas juventudes yihaidistas, especialmente las residentes en Catalunya, para desmontar los tópicos habituales y poder leerlos no como "un problema del Islam" sino como un problema de las sociedades contemporáneas vacías de sentido, que dan como fruto adolescentes vacíos de identidad y carne de cañón para cualquier extremismo que les dé una vida heroica. Clarificador.

Annie Ernaux- Regarde les lumières mon amour (Seuil), 2014

Esta obrita se puede leer en un par de sentadas relajadas. De tono ligero a la par que reflexivo, Annie
Ernaux se plantea la inclusión a los supermercados Auchan como una aventura vital, un poco en la línea de Julio Cortázar y Carol Dunlop en la carretera francesa. El libro es un dietario de todas las visitas a lo largo de un año al gran supermercado y todo aquello observado en el entorno del mundo comercial y sus visitantes. Clarividente y refrescante.

Vivian Gornick (1987) Apegos feroces (Sexto Piso), 2017
"Apegos feroces", clásico moderno autobiográfico recuperado por Sexto Piso en traducción de Daniel Ramos Sánchez, es una obra insustituible. La relación entre una escritora y su madre ilumina todo el relato. En parte porque las historias que se narran del Bronx de mitad de siglo resultan apasionantes. Pero sobre todo porque los dos personajes, madre e hija, son magnéticos, de aquellos que no se olvidan. Los diálogos, tan fieros como tiernos, nos conmueven, nos llevan a la risa, nos enamoran.

Edna O'Brien (1970) Un lugar pagano (Errata naturae), 2017
Continuando con la publicación de toda la obra de la gran escritora irlandesa, ahora tenemos ocasión de leer la que fue su primera novela.
La descripción de los parajes rurales y la infancia, a ratos algo redundante, pero siempre interesante, acaba desembocando en la configuración de un despertar de la muchacha protagonista a la conciencia de ella como mujer y a la vida sexual. La combinación del modo turbio en que se produce tal descubrimiento y el un entorno paradisíaco resulta estremecedor.

Mary Karr (1995), El club de los mentirosos (Errata / Periférica), 2017.
Otra narración autobiográfica que resulta tan apasionante como adictiva. Karr nos relata sus orígenes en un pueblo de Texas y su infancia y adolescencia acompañada de su práctica hermana y sus heterodoxos padres, en un entorno a menudo amenazador. Algunas secuencias nos moverán a risa, otras a espanto. Pero lo mejor del libro es la ironía y ternura con que trata a todos los personajes y con que acompaña al lector hasta el final, incitándole a amar la vida tal y como se presente.

Javier Marías- Berta Isla (Alfaguara), 2017

Qué puedo decir de Marías. A unos gusta y otros no. Tiene sus lectores, y yo me cuento entre ellos. Leer Marías me resulta placentero ya de por sí, por su estilo donde pesa más los meandros de la sintaxis y el pensamiento que la acción en sí misma.  En cuanto al tema del libro, creo que es uno de los más logrados, y que Marías consigue como en el último ("Así empieza lo malo") aplicar a la perfección su inconfundible estilo a una intriga basada en los intríngulis de las relaciones humanas y al relato de unos hechos donde despuntan las preocupaciones morales en relación a sucesos de nuestra historia reciente. El retrato de la mujer protagonista, Berta Isla, sin ser del todo completo, arrastra una intriga convincente sobre dobles vidas y espionaje, y sobre todo aquello que nunca se cuenta dentro de una pareja.

Elisenda Guiu- Magnetismos, 2014 y El naixement (Aroa editors), 2017

La dramaturga masnovina es también un valor a descubrir. Por ahora he leído estas dos obras que me han resultado de una gran agilidad y frescura. "Magnetismos" retrata los encuentros y desencuentros entre una galería de personajes. El humor, los enredos, los virajes argumentales repentinos, marcan la trama, mostrando las cualidades indudables dramaturgas de la autora. "El naixement" trata el tema del independentismo catalán, yuxtaponiéndolo al tema del nacimiento y cómo estos remueven las relaciones familiares y de pareja. "El naixement" muestra sobre todo una capacidad humorística y paródica envidiable y muy necesaria en nuestros tiempos, que todavía se podría llevar más lejos.

Antón Castro- Golpes de mar (El Viento), 2017
El gallego Antón Castro y afincado en Zaragoza, polifacético escritor, crítico y coordinador del Artes y Letras del Heraldo, publica, después del exquisito poemario "Vivir del aire", una reedición de sus primeros relatos. En ellos se configura un ambiente tan fantástico como delicado y sugerente. Leyéndolos nos sentiremos nosotros también enamorados del mar, de las leyendas, de jóvenes marinos inconstantes, y desearemos dejarnos llevar por sus misterios insondables. Una prosa hipnótica, evanescente, que nos invita a soñar.

Elisa Rodríguez Court- Decir noche (Eutelequia), 2012
La canaria Elisa Rodríguez Court, además de crítica y generosa gestora de la página de Facebook Leyendo a Enrique Vila-Matas, es autora de libros inclasificables que funcionan de homenaje a la literatura a través de un sólido yo literario. El último, "Dime quién fui", también un homenaje a la memoria personal y al paso del tiempo.
 "Decir noche", su primer libro, elaboraba un catálogo de escritores en su relación a la nada. Homenaje indudable a los Bartlebys de Vila-Matas,  los escritores se encuentran como figuras fantasmagóricas, dialogan entre sí de manera casi cinematográfica, en secuencias simétricas y muy sugerentes.

Fernando Aramburu- Patria (Tusquets), 2016
También ha caído a mis manos el que ha sido una de las mayores ventas del año 2016 y 2017. Reconozco que "Patria" es una novela adictiva y que
recoge de manera escalofriante el ambiente de un pueblo pequeño respecto al conflicto vasco y la lucha armada de ETA. A veces sentiremos haber captado al vuelo un vislumbre de toda la complejidad humana de los diversos afectados en el conflicto. Otras la lectura se nos hará repetitiva o el perfil de algún personaje incompleto. De todas maneras, un reto tan monumental como el que se propuso Aramburu debía ser por fuerza imperfecto.

Marco Aurelio (179), Pensamientos para mí mismo (Errata Naturae), 2017
Libro clásico como los haya del gran emperador romano que hace gala de una sabiduría y un  pensamiento estoico insobornables. Su lectura, pausada y fragmentaria, que puede inserirse en cualquier pequeño instante que se nos brinde para meditar, es un faro que alumbra en la necesidad de ser consecuentes con lo que uno considera bueno, sino atenerse al qué dirán, siendo benevolente con los defectos de los demás sin dejarse influenciar por las críticas ni la necesidad del aplauso ajeno.
La nueva edición de Errata Naturae es de un objeto exquisito y cuidado que nos alcanza perlas como esta:




Aunque algún otro sea un luchador más hábil que tú, esto no ha de importarte. No obstante debes procurar que no sea más afable, más modesto, que no acoja mejor los accidentes de la vida ni sea más indulgente con los errores del otro.







martes, 9 de enero de 2018

Nieve para empezar el año








Cuando estaba a punto de acabar el año, mi mirada reparó en un resplandor espectral blanco y rosado que sucumbía en lo alto de las montañas pirenaicas. Fue algo breve, levísimo, antes de que la opacidad del blanco lo devorara todo.  Pero me bastó.
Me bastó para recordar que lo sublime se halla al alcance de la mano, si uno se detiene en el momento preciso. Me bastó para pensar que para el año nuevo no necesito nada especial. Ni que pase nada sorprendente. Ni éxito alguno. Ni nuevas compañías necesariamente, como tampoco que las antiguas deban demostrar de manera fehaciente sus fidelidades. 
Nada de propósitos ni objetivos de año nuevo, me dije. Todo cuanto puede hacerme feliz ya existe.
El silencio en la casa, unos pocos ratos. Unas cuantas alegrías.
La compañía a veces ruidosa y otras callada de mis queridos.
Un instante que me regalo a mí misma para libros.
Emprender unos pocos viajes, unas cuantas andanzas a lugares repetidos o nuevos.
Hacer unas pocas cosas a conciencia, cuando uno las cree necesarias y nunca por recibir aplausos.
Mantenerse firme para que la vorágine diaria nunca arrastre la sonrisa, ni el disfrute en sí mismo, ni la benevolencia por cuanto es uno y también por todo aquello ajeno.
Sentir las pisadas de mis piernas en el suelo.
Captar la delicia de aquello que está siendo antes de que deje de ser, que el tiempo pase, que las personas crezcan o envejezcan o se alejen o transformen.
Ser capaz de mirar alrededor y ser amable siempre, sin dejar que la indignación ni la ofensa traspase, permitiendo solo al aire hacernos vulnerables a lo nuevo.
Una vez más, solo hace falta conservar estos instantes de detenimiento y apreciar el segundo que se desliza, tan magnificente como esta nieve magnánima que invita a recorrerla sin más pretensiones.


No desear nada más que esto, y nada menos.